[Nota: La sèrie «Las memorias de un game master» de moment només estarà en castellà]
Y así, como si nada, un día te levantas de la cama y dices: ¡soy game master!
Tras los dos primeros meses desde el arranque de Conundroom, el término «game master» ha pasado de ser una simple etiqueta a toda una filosofía de vida. Y es que si algo he aprendido durante este tiempo, es a vivir el juego como uno más, disfrutando y sufriendo en cada partida hasta niveles fuera de lo normal.
Como bien describe Zuk en su entrada en el blog de Unlocker Monkeys, «Hay que tener en cuenta que [el game master], al tiempo que organizador/diseñador del juego, su rol es también de jugador, de jugador diferente, pero de jugador al fin y al cabo».
Sin ninguna duda, el game master es un jugador más, pues su papel puede ser tan decisivo que escapar o no está en sus manos, y lo que es peor, pasarlo bien o no, también. Es por ello que, desde la recepción de Conundroom, sufro y me alegro, me estreso y me emociono, y sobretodo, disfruto como un niño con cada una de las partidas que gracias a vosotros, puedo dirigir como game master.
Estos dos primeros meses han sido una cascada rusa de emociones, desde la euforia inicial al abrir la sala, a la depresión tras una primera semana sin reservas, otra vez arriba con los primeros grupos y abajo con las primeras críticas. Aunque parezca extraño, ser game master está siendo toda una aventura a nivel emocional.
Afortunadamente, día tras día el incremento de experiencia se va notando, reduciendo el estrés y los errores. Pido perdón por algunas de las primeras partidas en las que ni yo no el juego estuvimos a la altura, con errores en la presentación, dando demasiadas pistas, olvidándome de cosas, pruebas que no funcionaban como deberían. Parece mentira pero ya puedes revisarlo todo, pensar hasta el último detalle, tenerlo todo bajo control, y aun así vendrá un grupo que conseguirá resolver alguna de las pruebas de forma no ortodoxa. Hay quién lo llamaría «haciendo trampas», ¿pero cómo puedes llamarlo trampas cuando realmente no hay reglas?
La resolución del juego de «forma no ortodoxa», es precisamente lo que está permitiendo que cada día el juego esté un poquito mejor, haciendo que la búsqueda de Mr. Ascott sea cada vez una experiencia más y más completa. Así que muchas gracias a todos vosotros, tramposillos, que hacéis que me tire de los pelos cuando a través de las cámaras veo lo que hacéis. Sin lugar a dudas, más adelante en este «Diario de un game master» dedicaremos un artículo a todas estas «trampas» y cosas raras que vemos en la sala, pues merecen ser compartidas.
¡Soy game master y me encanta! Muchas gracias a todos los que habéis pasado por Conundroom durante estos dos primeros meses. Sin vosotros nada de esto hubiera sido posible. Y a los que todavía no habéis venido, ¿a qué esperáis? El juego ya está rodado, estamos al 100% y con ganas de conoceros, así que no esperéis más y venid a ayudarnos a encontrar a Mr. Ascott. ¿Dónde se habrá metido este tipo?