La trayectoria de los escape room en vivo ha evolucionado para adaptarse a la demanda de los usuarios. Quieren que sea una experiencia inmersiva porque nos da la sensación de que participamos en una película. O más bien, en un videojuego. Y aquí entran en juego el escape room virtual.
Escape virtual
El escape room virtual nació en formato de videojuego de “point and click”. Se trata de un juego en el que una voz en off o un relato corto nos introduce en la historia y acto seguido la pantalla nos muestra una sala en la que hemos sido encerrados.
A partir de aquí, con el ratón o el dedo pulsamos para recoger objetos y colocarlos en nuestro inventario. El objetivo: utilizar nuestro ingenio para abrir candados y pasar de sala en sala hasta conseguir salir de una pieza.
Como explicamos en nuestro artículo de la historia de los escape room las primeras salas partían de este concepto. La mayor diferencia que presentan estas historias gráficas es que no tienes límite de tiempo. Puedes iniciar el juego cuando quieras y pausarlo para seguir más adelante. Así que no tienes el aliciente de ir a contrarreloj.
Suelen ser de una complejidad mayor que los escapes en vivo. Hay más enigmas para suplir la falta de una cuenta atrás y no tienen en contra los gastos para desarrollarlos..
El escape virtual tiene un sistema de pistas que te ayuda a seguir adelante. No es necesario acudir a ellos normalmente, ya que los puzzles presentan una conexión bastante obvia para poder resolverlo sin ayuda externa.
Estos juegos son de un jugador. Pero si quieres quedar con tus amigos para jugar a uno, tampoco te lo impiden. Prepárate para ver cómo uno va pulsando mientras entre todos conseguís resolverlo.
Escape en vivo
Sí, partimos de la misma idea que los escape virtuales. Salir de la sala resolviendo los enigmas. ¿Cuál es la diferencia? El tiempo, complejidad y el equipo.
Aquí si que se presenta una variable bastante importante para el jugador: solo dispone de un determinado tiempo para resolver los enigmas. Esto genera un subidón de adrenalina que no se consigue con los juegos virtuales.
La complejidad a la hora de crear enigmas e integrarlos en la sala es diferente. Los mecanismos, electrónica y cableado son una barrera que no tiene el mundo virtual. Con ellos puedes generar unos efectos increíbles.
A día de hoy, hay salas que cuentan con actores y la tecnología nos deja boquiabiertos. Por lo que si se consigue ese “efecto wow”, no hay nada que envidiar a los escape virtuales.
Por último, tenemos el equipo. En esta actividad todos forman parte del engranaje principal que hace que la máquina para resolver la sala funcione. Por ello, habrá pruebas que requieran colaboración para resolverlas.
Es una actividad en grupo, aunque podáis hacerlo solo 2 personas. Pero ya interactúas y toqueteas todo lo que hay a tu alrededor.
Un intermedio: la realidad virtual
No obstante, la tecnología avanza y ahora encontramos salas completamente en realidad virtual.
Con unas gafas y unos guantes adaptados jugamos a un videojuego para intentar sentir que estamos dentro. Y digo «intentar» porque no sentimos que estamos allí realmente. Es cierto que con los motores gráficos que existen a día de hoy pueden hacernos dudar sobre qué es real y qué no. Pero estos avances no están al alcance de los escape virtuales porque solo las grandes empresas de videojuegos tienen recursos para crear grandes efectos gráficos.
Los controles tienen que ser intuitivos, básicos y que el usuario pueda entender su funcionamiento rápidamente. Esto ya es más a nivel personal, pero a mí las gafas de realidad me marean y hay otras personas que llevan gafas tienen el mismo problema. Así que puede que la experiencia final se vea un poco manchada por este problema.
Una de las cosas que más puede sorprender es su mundo virtual. Aquí no hay barreras que la imaginación no pueda superar. Eso sí, la complejidad de resolución de los enigmas tampoco puede ser muy elevada, debido a lo que comentábamos antes de entender los controles
La interacción con el resto del equipo escapista es mediante micrófono y no notas que tocas algo de verdad. También se pueden llevar a cabo con amigos, por lo que ese punto de entretenimiento en grupo es algo que tiene a favor.
Este tipo de escape es un intermedio entre los dos escenarios expuestos con anterioridad, ya que sí disponemos de un tiempo límite.
Conclusión
Como podéis ver, las tres opciones surgen a raíz de la misma idea. Mucha gente se ha animado a hacer un escape room en vivo gracias a que de pequeño (e incluso no tan pequeño) ha jugado a escapes virtuales. Pero, al final, el escape en vivo es el que más sensaciones produce.
¿Qué opinas sobre los escape virtuales?
¡Sé el protagonista!
Si quieres vivir en tus propias carnes un escape room en vivo, el misterio de Mr. Ascott te espera. Así que no esperes más y reúne a tu equipo. ¡Te necesitamos!


