Cuando entran en la sala, lo primero que hacen los jugadores es removerlo todo. Incluso parece que haya pasado un tornado por la habitación. Pero puede llegar un punto en el que el equipo escapista se canse de encontrar cosas escondidas. Porque un escape room no es una búsqueda del tesoro.
La complejidad de un escape room
Como diseñador, debes conseguir que el flow siga su curso durante el tiempo que hayas planificado. Si lo único a lo que se dedican los jugadores es a levantar muebles y mover libros, tal vez tengan la sensación de no estar resolviendo nada.
Los jugadores sienten que la búsqueda es una tarea tediosa. Puede ser frustrante cuando una persona ha levantado dos veces el perchero y llega otra y se da cuenta que ahí estaba la pista que llevaban buscando durante los últimos 5 minutos. Por eso es la parte que menos suele gustar.
Porque la búsqueda no tiene que ser crucial
No estamos diciendo que no ocultes una pista dentro del bolsillo de la gabardina. Pero si escondes la llave para entrar a la siguiente sala, los jugadores sentirán que no ha sido lo suficientemente desafiante.
Para la búsqueda en las estanterías o debajo de las mesas lo que necesitas es una buena visión y, en ocasiones, suerte de levantar el libro que escondía la pista.
En el equilibrio está la clave
Pero está claro que no todo será un batiburrillo de enigmas por doquier. Los jugadores buscan acción, movimiento. Y debes encontrar la manera de que no tengan que poner patas arriba la habitación porque absolutamente todo lo que necesitan está escondido.
Deja objetos a la vista para que el grupo pueda empezar a atar cabos para el siguiente enigma. De este modo, aunque tengan que revisar los alrededores de la sala, sentirán que están aprovechando cada minuto mientras buscan.
Haz que sea diferente
Si de verdad quieres ocultar objetos, ponlas en un sitio que sea acorde con la historia. Si se trata del laboratorio del mago Merlín, seguro que habrá escondido algunos de sus elementos más preciadas entre los botecitos de artefactos mágicos. O tal vez haya una llave entre los libros de hechizos.
O puede que, una vez abierto el caldero de pociones, tengan que rebuscar entre el potingue verde pringoso para encontrar la pieza que les falta. ¡Eso sí que los dejará impresionados!
Conclusiones
Así que no hagas que tu sala se convierta en una simple búsqueda del tesoro. Esconde elementos de manera eficaz y con picardía para que los jugadores se emocionen al encontrar una pista o una pieza del puzzle. De este modo serás capaz de equilibrar el juego y mantener a todo el equipo atareado.
¿Qué opinas sobre la mecánica de esconder objetos en un escape room?
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